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Abstract: A partir del concepto de Hub planteamos una interrogación en clave de filosofía política sobre las redes distribuidas: ¿Cómo se organizan políticamente una red libre de escala? O la misma pregunta desde otro lugar ¿Cómo se organizan políticamente las comunidades humanas estructuradas en redes libres de escala? ¿Cómo se gestiona el liderazgo y la dinamización social en las redes?

Para  construir el mapa donde se localizan estas preguntas se presentan una serie de conceptos que pueden contribuir a clarificarlas y arrojar algunas respuestas: Pluriarquía, Netocracia y Meritocracia.

Por último se realiza una aportación al análisis de las relaciones de poder en redes sociales distribuidas a partir del concepto de “Deuda” elaborado por el antropólogo político Pierre Clastres.

Tags: Hub, Pluriarquía, Netocracia, Red Libre de Escala, Redes Distribuidas, Meritocracia, Comunidad, Deuda.

Hub

Las redes Libres de Escala se caracterizan por la existencia de Nodos que reciben un gran número de conexiones, y a través de los cuales los demás nodos se conectan entre sí.

Esta estructura se repite (sic) en cada una de las distintas capas de la Red.

Veamos algunos ejemplos:

Capa social: un ejemplo en Twitter

mapapahFuente: http://datanalysis15m.files.wordpress.com/2013/03/mapapah.png

Capa Física: Conexiones físicas de la World Wide Web

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Pero como ya hemos visto, no se trata de algo privativo de la Worl Wide Web sino que se repite en redes de muy diferentes naturalezas.

Una representación de un grupo de amigos (conocidos en Erasmus):

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Fuente: http://revista-redes.rediris.es/html-vol4/vol4_3.htm

Por ejemplo, el plano del metro de Londres:

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De hecho el famosos Plano de Londres y a partir de él casí todos los del mundo es en sí mismo un grafo, gracias a la innovación de Beck, un ingeniero eléctrico que transformo el modo de realizar este tipo de plano.

Serían posibles más ejemplos. Por ejemplo, los expertos en crimen organizado señalan que la internacionalización de las estructuras mafiosas provenientes de la extinta URSS en la decáda de los 90 del siglo XX, organizadas como redes libres de escala, supuso un problema para las policias acostumbradas a enfrentarse a las formas de organización centralizada y piramidal tradicional de otras mafias (debido a su propia intrahistoria las estructuras tradicionales del crimen ruso se hundieron en el periodo estalinista).

Podemos ver, a partir del grafo del último ejemplo. Al menos al nivel en el que se establece el ejemplo, la organización espontánea de un colectivo de amigos y amigas, en la organización social también operan redes libres de escala.

Tenemos pues dos ejemplos de redes sociales, una analógica u offline (grupo de amigos) y una digital u online (Twitter), en ambas se aprecia el papel que cumplen estos nodos especiales, los hubs; en la organización y conexión de la red completa. Pero en estos casos no son paquetes de dato o impulsos eléctricos lo que fluye a través de la red. Son afectos, palabras, cuerpos, ideas. Es tiempo, atención y cuidados. Al menos podemos presumir en la red analógica también saliva, sudor, sexo, celos, pasiones y desafecciones. Los componentes materiales de la dimensión social de la vida humana.

Aquí pues la mirada del topografo de redes se confunde, o al menos se solapa, con la del sociólogo o el filósofo político. ¿Cómo se organizan políticamente una red libre de escala? O la misma pregunta desde otro lugar ¿Cómo se organizan políticamente las comunidades humanas estructuradas en redes libres de escala? ¿Que papel cumplen estos nodos super conectados? ¿Cómo se gestiona el liderazgo y la dinamización social en las redes?

Vamos a presentar algunos conceptos que arrojan algo de luz a la reflexión sobre este tema.

Netocracia y pluriarquía

Los ensayistas suecos Alexander Bard y Jan Söderqvist propusieron, en su libro “La Netocracia: el nuevo poder en la red y la vida después del capitalismo” los conceptos relacionados de pluriarquía y netocracia.

La tesis principal del libro, descrita por David de Ugarte es: “que a feudalismo y capitalismo seguirá un nuevo orden social y económico: el informacionismo, del que estamos viviendo los primeros albores. Paralelamente, si los anteriores sistemas sociales vieron el protagonismo de la nobleza y la burguesía, el nuevo verá el de los netócratas, una nueva clase social que se definirá por su capacidad de relación y ordenación en las redes globales. Una clase social definida no tanto por su poder sobre el sistema productivo como por su capacidad de liderazgo sobre el consumo de la nueva clase inferior, el consumariado. “La diferencia fundamental entre la netocracia y el consumariado es que la primera controla su propia producción de deseo, mientras que la segunda obedece las órdenes de la primera“.”

La netocracia definiría el sistema deliberativo de las redes distribuida. Según De Ugarte, el valor de la Netocracia, para Bard y Söderqvist, reside en que:

“En una organización social en contínua revolución, en la que la información “en sí misma tiene un valor limitado” y lo realmente valioso en la atención y sobre todo la capacidad para generarla, la jerarquía social viene determinada por la pertenencia a las redes más valiosas. Redes que se hacen y deshacen continuamente en una competencia sin fin y sin triunfadores estables.”

 

David de Ugarte ‘Netocracia’ en lasindias.com

http://lasindias.com/netocracia

La plurarquía define el sistema de decisión colectiva de la Netocracia. Un sistema donde “Todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad y de la oportunidad para decidir sobre cualquiera de los demás actores”.

Además, la toma de decisiones en una pluriarquía no es binaria, sino múltiple. De Ugarte plantea:

“Alguien propone y se suma quien quiere. La dimensión de la acción dependerá de las simpatías y grado de acuerdo que suscite la propuesta. Aunque la mayoría no sólo no simpatizara sino que se manifestara en contra, no podría evitar su realización.”

 

David de Ugarte ‘Netocracia’ en lasindias.com

http://lasindias.com/netocracia

Los distintos agentes tienen una amplia capacidad sobre sus propias acciones y decisiones, pero una limitada para sobredeterminar (imponer) las acciones y/o decisiones de los demás agentes.  La capacidad de incidir sobre las acciones y/o decisiones de los otros queda limitada a la influencia; simpatía, adhesión o movilización; que el agente pueda ejercer a través de sus propias acciones.

No obstante en una economía de la información esta es una bien abundante, la atención es el bien más escaso, la capacidad de influencia viene determinada por la capacidad de acceder y ocupar posiciones centrales en las redes  (hub) y por tanto de capturar mayores porciones de atención (influencer).

Las relaciones entre los nodos o agentes en la red viene determinada por sus posiciones relativas dentro de la misma y su capacidad de influencia en los nodos con los que se conectan.

Bard y Soderqvist plantean los conceptos de netocracia y pluriarquía desde una posición crítica y negativa, por cuanto entienden hacen inviable la noción misma de democracia, el gobierno de la mayoría sobre la minoría allí donde se producen diferencias de opinión. La pluriarquía conlleva un colapso de la democracia en cuanto una minoría de netócratas es o sería capaz, en palabras de De Ugarte:

“…evitar la disciplina democrática creando entornos de deliberación paralelos.”

No obstante algunos otros autores; el propio David De Ugarte y el colectivo Ciberpunk, así como Augusto de Franco; han retomado el concepto de pluriarquía en otros sentidos, criticando la propia interpretación de Bard y Soderqvist. En primer lugar en el sentido de que estos entienden el concepto en un marco político limitado como proceso nacional. En segundo lugar por cuanto sobreentiende un concepto “debil” de democracia, restringidolo a la verificación de la voluntad mayoritaria

Algunos defensores de la pluriarquía supervalorizan el mecanismo de la votación (que – es innegable – introduce artificialmente escasez política), identificándolo como el núcleo de la democracia representativa (la democracia en el sentido “débil” del concepto), cuando ese es sólo uno de sus elementos (el de la elección, al que se le debe añadir la libertad, la publicidad, la rotación o alternancia, la legalidad y la institucionalidad y, como consecuencia de todos esos, la legitimidad). En el afán de defender la superación de la democracia por la pluriarquía, combaten, en verdad, una caricatura de la democracia y se olvidan de ver que la democracia, aún en el sentido “débil” del concepto, aún como forma política representativa y formal de administración del Estado (o de cualquiera otra comunidad imaginada) ya es parte del proceso de desconstitución de la autocracia. O sea, ya es parte del proceso de pluriarquización. He ahí el motivo por el cuál no se puede democratizar la democracia en la ausencia de régimen democrático..

Augusto de Franco “O debate democracia-pluriarquía    http://augustodefranco.locaweb.com.br/outros_textos_comments.php?id=252_0_3_0_C

Traducción de  Carlos Boyle:      http://carlosboyle.blogspot.com.es/2008/08/debate-democracia-plurarqua.html   

 Al contrario que Bard y Soderqvist, Augusto de Franco entiende la pluriarquización no como algo distinto o contrario a la democracia, sino precisamente como un mecanismo de democratización en el interior de la propia democracia, como movimiento contrario y opuesto a la autocratización:

La hipótesis según la cual existe una dinámica (democrática) que corresponde la cierta morfología (reticular) no tiene una justificación trivial. Además de eso, depende de lo que entendamos por democracia. Si tomáramos democracia en el sentido “débil” del concepto, como régimen político basado en la verificación de la voluntad mayoritaria, tal hipótesis no se sostiene.  […] En ese debate, es más razonable encarar la pluriarquización como un movimiento contrario a la autocratización, es decir, como parte del proceso de democratización de la democracia y no como otro modo de regulación, que se instalaría definitivamente, sustituyendo la democracia, cuando ya no hubiera escasez.  


Augusto de Franco “O debate democracia-pluriarquía”     http://augustodefranco.locaweb.com.br/outros_textos_comments.php?id=252_0_3_0_C

Traducción de  Carlos Boyle:      http://carlosboyle.blogspot.com.es/2008/08/debate-democracia-plurarqua.html   

Por su parte David de Ugarte y el colectivo Ciberpunk retomaron a su manera  ambos conceptos. Fieles a la máxima “Detras de cada arquitectura informacional se esconde una estructura de poder” comprendieron la pluriarquía como la estructura política espontánea de las redes distribuidas. A este propósito:

“…en las redes no existe “dirección” en el sentido tradicional, pero también por qué inevitablemente surgen en su interior grupos cuyo principal objetivo es dar fluidez al funcionamiento y los flujos de la red. Son grupos especializados en proponer acciones de conjunto y facilitarlas. No suelen estar orientados hacia fuera sino hacia el interior, aunque inevitablemente acaben siendo tomados, desde fuera, por la representación del conjunto de la red o cuando menos como la materialización de la identidad que les define. Estos grupos son los netócratas de cada red, sus líderes en el sentido estricto, pues no pueden tomar decisiones pero juegan con su trayectoria, prestigio e identificación con los valores que aglutinan la red, a la hora de proponer acciones comunes.

Es esta forma de organización lo que hace inaprensible el conflicto de red. Al carecer de una estructura estrictamente jerárquica que supervise y comunique, las viejas organizaciones sienten que sus antagonistas son cada vez más inaprensibles. La clave de las redes está en su identidad, en la existencia de un espíritu común que los netócratas modulan a través de mensajes públicos.”

Ciberpunk  “En la pluriarquía: Netizens y netócratas: “Ser en la red distribuida” en “Documento de Identidad”http://ciberpunk.info/desvan/documentoidentidad.pdf

Meritocracia

“Mozilla no es una democracia, es una meritocracia”

Tristan Nitot. Fundador de Mozilla Europa

Es un topos habitual en la literatura sobre la organización de comunidades en Internet la cuestión de la organización meritocrática de las comunidades, y es sin duda un elemento nuclear de la Cultura Libre y de la autorepresentación que hacen de sí mismas y mismos los colectivos de hackers y otros de este ámbito.

Resulta algunas veces controvertido, y sin duda tiende a resultar chocante en el primer momento a las personas que no conocen o se acercan por primera vez al mundo de la Cultura Libre. Especialmente en tanto incide en una cierta contraposición a la democracia o la organización horizontal, como prevalencia de la mayoría.

La meritocracia de las comunidades en red es una organización social (podríamos decir micropolítica) en base al prestigio conseguido dentro de la misma.

En el ámbito de la política nacional es interesante una reflexión sobre los condicionantes socio-económicos que determinan o no la igualdad de oportunidades ante un régimen meritocrático, y sus consecuencias positivas o negativas para las democracias. No obstante la cuestión es sí esta cuestión, perfectamente legítima en el ámbito que señala, es también pertinente en los casos que nos ocupan.

En primer lugar las comunidades se consideran “pares”. El prestigio se adquiere por reconocimiento de los iguales de los méritos y aportaciones realizados. Es este reconocimiento lo que te otorga la carta de ciudadanía dentro de la comunidad, existiendo instancias intermedias o preliminares (wannabe o newbie/noob, los recién llegados que todavía están aprendiendo y no han recibido reconocimiento).

Uno no es un hacker sino que es reconocido como tal. Y como señala Margarita Padilla (co-fundadora de sindominio.es, activista, ex-directora de la Revista Mundo Linux y autora de El Kit de la lucha en Internet) la comunidad hacker no esta hecha para la igualdad. Estan hechas para que seamos libres: libres para investigar y hackear y hacer comunidad.

Esta categorización funciona en comunidades de hackers pero también en otras comunidades online como los gamers,. A parte de la nomenclatura no sería difícil identificar comunidades analógicas u offline donde opera, aún si bien no categorizada como tal, esta misma lógica, como las comunidades activistas de base.

En segundo lugar porque no es posible la imposición de los más, por cuanto siempre es posible para la minoría paralelizar el espacio de toma de decisiones y(o escindirse del cuerpo mayoritario. De ahí que no sea casual que otro de los elementos fundamentales de la Cultura Libre sea el fork o divorcio.. La capacidad de un grupo, colectivo o proyecto que ha llegado en un momento dado a un punto muerto en una discusión sobre la línea de desarrollo de escindirse y diversificarse en diferentes proyectos o desarrollos. La cultura hacker carece de nostalgia por la unidad (Margarita Padilla).

No es difícil en base lo que hemos estado viendo comprender los porqués de esta autodefinición de las comunidades en red como meritocráticas.

En un complejo de relaciones en la que el único modo de influir sobre las acciones/decisiones es la actividad propia (lo que anteriormente habíamos definido con el concepto de pluriarquía), es completamente coherente que el reconocimiento del mérito de esta sea la base en la cual se construye el prestigio que otorga la medida de centralidad que el agente ocupa dentro de este complejo.

Pluriarquia y meritocracia: una discusión crítica

Para terminar me gustaría aportar una reflexión crítica sobre el concepto de meritocracia, poniendolo en discusión y diálogo con el concepto anteriormente presentado de netocracia.

Es innegable el valor y la centralidad que la idea de meritocracia posee en el ámbito de la Cultura Libre, y las comunidades en red, como elemento nuclear de la auto-imagen y narración que estas hacen de sí mismas, su organización e historia. Un papel del que carecen por completo los concepto de netocracia y pluriarquía. La reiteración de las fuentes del apartado que hemos dedicado a ambos, sirve como medida y reflejo de la escasez de fuentes en castellano relativas a los mismos.

Por otra parte, es una discusión de largo recorrido en la literatura epistemológica la cuestión de si el papel del investigador no es sólo comprender y explicar la narración e imagen que los colectivos realizan de sí, y su papel en la organización social, sino también ponerla en crisis y problematizarla.

En este sentido se nos ocurren dos líneas a la hora de poner en relación los conceptos de meritocracia y netocracia.

Uno de ellos es pensar la meritocracia como uno de los mecanismos operativos de la netocracia.
No obstante, segunda posibilidad, tenemos la impresión de que la idea de meritocracia no opera estrictamente como una forma de descripción de los mecanismos de toma de decisiones dentro de las comunidades, sin al mismo tiempo señalar o formar parte de un cierto ethos difuso: una suerte de gobierno de lo mejor, que forma parte del universo autovalorativo de la propia comunidad. Y que, tomándolo en serio como tál, no se encuentra por ello inmune a crítica. Por cuanto en determinadas situación puede operar como una narración, relativamente autocomplaciente, que “olvida” o tiende a situar por debajo de la propia autopercepción, otros mecanismos que igualmente están operando en los procesos de organización deliberación y decisión en las propias comunidades.. En relación a lo cual quizás los conceptos de netocracia y pluriarquía ofrecen una mayor neutralidad descriptiva.

Post-scriptum: Deuda inversa. Una aportación excentrica desde la antropología política.

Por último una aportación completamente extemporánea en relación a la línea conceptual que hemos presentado, pero que considero es capaz, quizás, de ofrecer una herramienta conceptual clarificadora a la hora de analizar y describir la dimensión política de la organización de las redes libres de escala.

Esta herramienta es el concepto de deuda tal como fue desarrollado por Pierre Clastres. Antropólogo anarquista francés es completamente ajeno al campo de la teoría de redes. Y sin embargo determinadas cuestiones y problemas que desarrolló en su corta obra (principalmente en La sociedad contra el Estado e Investigación de antropología política) no dejan de resonar en relación a algunas de las cuestiones que hemos señalado.

Experto en las sociedades etnológicas americanas desarrollo sus principales trabajos de campo entre las sociedad etnológicas indias del amazonas (si bien la literatura que desarrolla en relación a la antropología política no se limita sólo a ellas). Crítico con el evolucionismo en antropología, especialmente con la imagen de las sociedades etnológicas como el grado cero en un proceso evolutivo de jerarquización que, complejizado progresivamente, llevaría y/o culminaría a la aparición del estado, ensayó una definición de estas sociedades como “sociedades contra el estado”, por cuanto su ser social es la perseveración del rechazo a la aparición de un órgano de poder separado o escindido del propio cuerpo social.

No se trata de adentrarnos en las vicisitudes de las investigaciones de Clastres, sino de señalar que tiene que ver todo esto con las cuestiones que hemos referido con anterioridad. El desarrollo teórico que va a hacer sobre las sociedades contra el estado parten de la constatación, en sus trabajos de campo, de una realidad contraintuitiva, y completamente ajena a la realidad de las sociedades avanzadas occidentales.  Esta constatación es la existencia de que los jefes, el lugar supuesto del mando y el poder político, de estas sociedades, no mandan, por cuanto carecen de los mecanismos efectivos de coerción que les permitiría imponer al resto del grupo la voluntad del jefe por contra de la suya propia.

Los líderes de estas sociedades son big-chiefs, hombres (y ocasionalmente mujeres) de prestigio, con funciones marcadas dentro del grupo social. Como va a señalar Clastres existen ciertas virtudes o capacidades personales que son exigidas o imprescindibles para llevar a cabo esta tarea. En la figura del jefe las virtudes subjetivas y las necesidades objetivas del grupo coinciden. El don de la palabra, el jefe es el lugar de la palabra en el grupo, a través de ella el grupo se cuenta a sí mismo su historia y sus principios rectores. El jefe también es un dinamizador de la economía, debe ser un trabajador infatigable, en virtud de los dones y regalos con el que debe prodigarse con los demás miembros del grupo. A cambio recibe reconocimiento y prestigio, así como algunos privilegios (por ejemplo la poligamia suele ser un derecho y privilegio reservado al jefe).

Sin embargo, apunta Clastres, este intercambio en el seno de la sociedad, es tremendamente desigual. Aquí es donde va poner en juego cierta conceptualización de la deuda social que nos puede ser útil. A cambio de prestigio, voz y mujeres; que es una deuda perecedera, y que como demuestra en multitud de casos (el más famoso ejemplo es el del jefe apache chiricahua Gerónimo) puede ser retirada en cualquier momento, si la voluntad del jefe no concuerda con los designios del resto del grupo. A cambio él establece una deuda que no deja de ser actualizada, imperecedera; en forma de palabras y regalos con los que constantemente tiene que premiar al grupo; y en última instancia impagable.

Clastres establece así la diferencia entre las sociedades con estado o jerárquicas y las sociedades sin estado, en relación a la dirección que toma la deuda que vincula el cuerpo social y los espacios de liderazgo. Sociedades contra el estado serán aquellas en las que la dirección de la deuda social se dirija del líder al resto de la sociedad. Sociedad con estado o jerárquica es aquella en la que la deuda se torna de la sociedad a los órganos de jefatura (impuestos, bienes, cuerpos, etc.).

Es posible problematizar la teoría de Clastres, discutir la corrección o incorrección de su caracterización de las sociedades etnológicas como sociedades contra el estado. Sin embargo, Clastres nos lega esta maravillosa conceptualización de la deuda social, que nosotros nos preguntamos si aplicado al campo de análisis político de la pluriarquía, no ofrece elemento analítico iluminador del tipo de relaciones políticas y sociales que se producen en las redes sociales organizadas como redes libres de escala.

 

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Hubs, netizens y meritócratas (Una visión de las redes distribuidas desde la filosofía política) v01 by Raúl Royo Fraguas is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.