El tema. El temazo. De lo que se habla. Esto y mucho más es el procés. He tenido a lo largo de los últimos meses bastantes conversaciones sobre este tema, con amigos/as, compañeros etc. Entre el magma de la opiniología establecida voy a destacar dos versiones de la cosa, que recogen en mi opinión, los polos que conforman la lectura o visión “de izquierdas” de la situación. Lo interesante es que ambas pivotan en torno a la valoración de sobre quien descansa la conducción política del procés.

La primera versión (pesimista-españolista por nombre irónico) básicamente afirma que el procés es fundamentalmente funcional a la reinvención del régimen del 78. O más concretamente: la recomposición de las bases de poder material de los valedores del régimen del 78. Tanto en el Estado Español como en Cataluña.

Respecto a la oligarquía catalana: la orientación indepe de CIU (ahora PdCAT) es la respuesta particular a la crisis de régimen del 78 y el pudridero de corrupción y nepotismo neoliberal en el que se encontraba sumido, hasta el punto de amenazar las bases de su poder.

En definitiva, que la dirección política de la oligarquía catalana decidió hace tiempo que <<dado que vamos a ir a la cárcel, mejor hacerlo por sedición que por corrupción>>. Tiene más poesía y lo más importante, si todo va bè la amnistía llega antes. [Aviso para navegantes: esto es una tremenda simplificación. Pero recoge con bastante amplitud el punto].

Por otra parte el Partido Popular, ex-compañero de correrías y cacerías de CIU y con quien se disputa el honor de quien es el partido más corrupto del estado español, afectado por su propia crisis de legitimidad (aunque menos tocado en cuanto a su base social de votos) reencuentra en el choque de trenes la posibilidad renovada de volver a hablar como un partido de estado, es más, de presentarse antes un PSOE desorientado desde hace años, como el partido garante del estado español.

De paso todo el marco de conflicto social y económico que había instaurado el 15M y el llamado “cambio” se va al garete, progresivamente aplastado por un nuevo marco de conflicto territorial e identitario -que desplaza o aplaza las cuestiones sociales y económicas hasta más ver- y donde las derechas hacen su agosto junto a las tiendas de souvenirs vendiendo banderas. Double Win para los valedores del R78.

La segunda versión insiste en lo siguiente: lejos de ser funcional a la reinversión del régimen del 78 el procés ha sido la única impugnación realmente efectiva al régimen del 78.  En esta versión la importancia del PdCAT y los agentes institucionales se valora menor, en relación al desborde de la movilización de la sociedad civil catalana.

Nos encontraríamos ante un gran procéso constituyente en forma de independencia del estado español, ante el cual los intereses de la oligarquía catalana se vería rápidamente desplazado por las demandas “más allá” de la independencia, de esta sociedad civil movilizada. Lo cual se visibiliza en el papel cada vez más residual del PdCAT en la toma de decisiones y la organización material del procés.

La “cuestión nacional/territorial” sería de este modo el punto crítico del régimen del 78. Aquí entra algo que podríamos denominar la teoría del domino o del castillo de legos: hay una pieza (la cuestión nacional/territorial) que tiene el potencial de hacer caer todas las demás (justicia social, derechos, democracia, etc).

Hasta aquí la descripción. Ahora mi punto

Vale. Acepto. La cuestión de la independencia en Cataluña va mucho más lejos que CIU- PdCAT, Esquerra and Co. (JxSI) De acuerdo. Los “éxitos” de la carrera por la independencia han sido posibles por un efecto de desborde (catalizado también por agentes como ANC, Omnium etc.).

La cuestión es: ¿Existe, aparte de PdCAT-Esquerra algún otro sujeto del procés con capacidad de agencia como para aparecer o presentarse como interlocutor institucional? Porque esta es una cuestión clave en la fase actual y temo que será determinante en el resultado final del procés.

Los bloques políticos están conformados por la superposición de diferentes grupos, personalidad y facciones sociales, económicas y políticas (con lo que lo implica de colaboración-alianza-competición) con diferentes capacidades de agencia y agencias diferentes.

En el caso que nos ocupa por ejemplo, los agentes con mayor capacidad de movilización son ANC y Omnium Cultural.

Pero en el “tránsito” institucional del procés no se vislumbra a corto plazo la aparición de un agente con capacidad de interlocución institucional que no sea PdCAT y Esquerra (JxSI). Con lo que ello supone de capacidad de sobredeterminar el resto de la agenda pro-independentista y, al mismo tiempo, capitalizar en beneficio propio y de sus intereses materiales inmediatos, los efectos políticos del mismo.

Es un visión pesimista, que está más el carro de la primera versión que de la segunda. Espero otros argumentos para confirmar/revisar este análisis.